Alianza Vida Abundante

Imposicion de Manos Para Ordenación

Ps. Juan enseñando
11 de abril del 2025 Dr. Don Loose
Ministerio Ordenación Formación Pastoral

La Imposición de Manos para Ordenación

En Hebreos 6:1–2 se menciona la imposición de manos como una enseñanza fundamental, aunque rara vez se la trata como doctrina. Sin embargo, aparece en múltiples contextos a lo largo de la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Este estudio se enfoca en su uso como acto de ordenación ministerial, destacando su relevancia para la autoridad, la rendición de cuentas y la legitimidad espiritual en la iglesia.

A. En el Antiguo Testamento

1. Para impartir bendición

  • Génesis 27 y 48: Isaac y Jacob imponen manos a sus hijos y nietos.
  • Levítico 9:22-23: Moisés y Aarón bendicen al pueblo con manos levantadas.

2. Como acto de identificación

  • Números 8:10: Los israelitas imponen manos sobre los levitas como señal de representación espiritual, no como ordenación formal.

3. Para imputar pecado

  • En los sacrificios, los pecados del pueblo se transferían al animal mediante la imposición de manos (Levítico 1:4; 3:2; 4:4; 16:21).

4. Para ordenar al ministerio

  • Números 27:18-23; Deuteronomio 34:9: Moisés impone manos a Josué, quien recibe sabiduría como confirmación de autoridad espiritual.
  • La unción con aceite también funcionó como imposición simbólica: Aarón, Saúl, David, Eliseo, Jehú, etc.

No se registran sanidades mediante imposición de manos en el AT, pero hay ejemplos de resurrección mediante contacto físico (1 Reyes 17; 2 Reyes 4; 2 Reyes 13:20-21).

B. En el Nuevo Testamento

1. Jesús impuso manos para:

  • Bendecir: niños (Mateo 19:13-15), discípulos (Lucas 24:50).
  • Fortalecer: en el Monte de la Transfiguración (Mateo 17:7), a Juan (Apocalipsis 1:17).
  • Sanar o resucitar: múltiples casos, desde leprosos hasta ciegos y paralíticos.

2. Los apóstoles usaron la imposición de manos para:

  • Sanar: (Hechos 3:7; 9:17; 28:8).
  • Impartir el Espíritu Santo: samaritanos (Hechos 8), Pablo (Hechos 9), efesios (Hechos 19).
  • Impartir dones espirituales: Timoteo (1 Timoteo 4:14; 2 Timoteo 1:6).
  • Ordenar al ministerio: diáconos (Hechos 6), apóstoles (Hechos 13), ancianos (Hechos 14:23).

Jesús no ordenó explícitamente a sus discípulos con imposición de manos, pero los comisionó y sopló sobre ellos (Juan 20:19–23).

C. Imposición de Manos para Ordenación Ministerial

Casos clave

  • Hechos 6:6 – Diáconos.
  • Hechos 13:3 – Pablo y Bernabé.
  • Hechos 14:23 – Ancianos designados.
  • 1 Timoteo 5:22 – Advertencia contra imponer manos apresuradamente.
  • 1 Timoteo 4:14; 2 Timoteo 1:6 – Presbiterio impone manos a Timoteo, acompañado de profecía y don espiritual.

¿Qué es la imposición de manos?

  • Confirmación pública del llamado y unción espiritual.
  • Comunicación de autoridad (Números 27:20).
  • “Llenar la mano” del ordenado (Éxodo 28:41).

¿A quién se impone manos?

  • A líderes con llamado confirmado: ancianos, diáconos, maestros, y ministros de Efesios 4:11.

D. Consejos para la ceremonia de ordenación

1. Quién impone manos

  • Vida ejemplar (1 Timoteo 3:1–7).
  • Ministerio válido y reconocido.
  • Unción visible y fructífera.

Quien no tiene “en la mano”, no puede “llenar la mano” de otro.

2. Intención clara

  • Especificar si la ordenación es para diaconado, enseñanza o liderazgo pastoral.

3. Palabras durante la ceremonia

  • Declarar la intención y permitir espacio para profecía e impartición del Espíritu Santo.
  • Se recomienda grabar o documentar este momento.

E. Cuatro preguntas clave para todo ministro ordenado

  1. ¿Quiénes le impusieron las manos?
  2. ¿Para qué fue ordenado?
  3. ¿Rinde cuentas a quienes le ordenaron?
  4. ¿Se sujetaría a corrección si fuese necesario?

Si las respuestas 3 y 4 no son afirmativas, no debe ser ordenado.

F. Conclusión

La imposición de manos comunica autoridad y activa dones. Pero también establece responsabilidad y sujeción. Tanto el ordenado como quienes imponen manos deben comprender el peso espiritual y práctico de este acto.

“… y de la imposición de manos…” (Hebreos 6:2) no es solo una ceremonia, es un pacto de responsabilidad y servicio en el Reino de Dios.

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